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Qué decirle a tu jefe en la próxima evaluación

MientraQué decirle a tu jefe en la próxima evaluacións lees este post, en algún lugar habrá un jefe y un subordinado reunidos para abordar el desempeño del trabajador, la evaluación de su rendimiento laboral. “Hay muchas posibilidades de que el jefe prefiera estar haciendo cualquier otra cosa. Tampoco sería raro que el trabajador prefiriese que le estuviesen operando sin anestesia. Es más, por cada jefe que se sienta con un colaborador para evaluar su rendimiento, hay un jefe que intenta imaginar la forma de evitarlo, es decir, de evitar rellenar los formularios, mantener la reunión y hablar del desempeño”, explica Robert Bacal en el prólogo de su libro ‘Consiga el máximo rendimiento de su equipo.

Si realmente a la mayoría de las personas no les gustan las evaluaciones de rendimiento, ¿será porque están mal enfocadas? Bacal asegura que se centran en la evaluación en vez de planificar la mejora. Y buscan un flujo de palabras unidireccional (del jefe al colaborador) en vez de un diálogo. Las críticas a los modelos habituales de evaluación van más allá: “Se centran en cumplimentar los formatos en lugar de pensar en la comunicación necesaria para que todo salga bien. Tratan del pasado en lugar del presente y el futuro. Se centran en la culpa en vez de solucionar los problemas”, analiza Bacal. Como resultado de todo ello, lo que debería ser un esfuerzo participativo entre jefe y colaborador, se convierte en un proceso estresante y desagradable. Vamos a analizar las cosas que deberías decirle a tu jefe en la próxima evaluación para intentar cambiar la mecánica del proceso.

Destaca tus logros y pide objetivos realistas. El análisis de la consecución de las metas es una de las partes esenciales de una reunión de evaluación. Debes destacar todos los logros que has conseguido desde la última evaluación: las ventas conseguidas, el porcentaje de incremento respecto al periodo anterior, los nuevos clientes… Especifica todo lo que puedas, da detalles, datos que avalen esos logros. Si no has logrado alcanzar alguna de las metas que tenías encomendadas y consideras que el objetivo que tenías marcado no era realista –ya sea por el contexto de crisis económica, por el volumen de clientes de la empresa o por la dura competencia existente en el sector – házselo saber a tu jefe. Pídele objetivos realistas, adecuados a la situación de la empresa y el sector. Si no lo haces, él seguirá pidiéndote los mismos resultados y volverás a fallar en ese apartado en la próxima evaluación.

Habla de las barreras que has encontrado y pide ayuda para salvarlas. Una vez destacados los logros, es inevitable hablar de las cosas que han salido mal. Analiza, con toda la objetividad posible, por qué has fallado en la consecución de uno u otro objetivo. Reconoce tus errores, eso demostrará que sabes analizar tus propias carencias. Pero, una vez, reconocidos esos errores debes explicar qué barreras has encontrado –tanto a nivel interno como externo- para desempeñar las tareas que tenías encomendadas. No se trata de dar excusas, sino de hablar con sinceridad de los obstáculos hallados. El paso siguiente es pedir ayuda a tu jefe y aportarle ideas sobre cómo conseguirlo –buscar la implicación de otros directivos, la mejora en las comunicaciones internas, etc.- Si redactas una listas de lo que él puede hacer para ayudarte, le estarás facilitando el trabajo y entre ambos podéis allanar el camino para la consecución de las metas previstas.

Céntrate en la planificación del rendimiento. Un buen consejo es centrarse en la planificación del rendimiento: mirar hacia el futuro en lugar de sólo analizar lo que ha ocurrido en el pasado. Una vez identificadas las barreras que te impidieron avanzar, y pedida la ayuda para poder salvarlas con éxito, el siguiente paso es pedir colaboración a tu jefe para planificar el rendimiento futuro. Pídele ayuda, dile qué medios consideras que serían necesarios para poder resolver tus problemas –un nuevo ordenador, más autonomía en los procesos de venta o en la relación con los clientes…-. Si llegáis a un entendimiento, en la próxima evaluación de rendimiento veréis cómo esa colaboración ha dado sus frutos.

Analiza cómo puedes mejorar las cosas y seguir aprendiendo. Aunque seas tú el evaluado, siempre hay un momento para aportar ideas a tu jefe. Demuéstrale que tienes ganas, y voluntad, de seguir aprendiendo, de seguir mejorando tus resultados laborales y corregir los errores detectados en la evaluación. Los resultados de una reunión de evaluación no son nunca un punto y final, como explica Robert Bacal: “¿Cómo termina la historia? De hecho, nunca termina. El proceso de gestión del rendimiento empieza cada vez: las evaluaciones no solamente terminan con el año, sino que inician el proceso de planificación para el año siguiente”. ¿Y qué ocurrirá el año siguiente? Si jefe y trabajador colaboran en la planificación, los resultados serán mucho más positivos para ambos.

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